Transformación Digital, un abanico de oportunidades

A modo introductorio, podríamos definir que la transformación digital es la aplicación de capacidades digitales a procesos, productos y activos para mejorar la eficiencia, mejorar el valor para el cliente, gestionar el riesgo y descubrir nuevas oportunidades de generación de ingresos.

En el mundo actual, las empresas se construyen mediante procesos, intentando desarrollar procesos de alto nivel. Muchas herramientas están diseñadas para perfeccionar y mejorar esos procesos para crear eficiencia, enfoque y mejora en la calidad. En contraste a esto, la transformación digital reduce los procesos que una empresa hace o podría hacer en la actualidad, automatiza el trabajo que la gente realiza y convierte el proceso en software. Lo que queda son datos.
Lo digital convierte a estos procesos en datos. Esto permite a las organizaciones ver su negocio a través del lente de los datos en lugar del objetivo del proceso. De repente, los datos dejan claro que la gente importa y que la experiencia del cliente importa. Por ejemplo, en lugar de ver el servicio al cliente como un conjunto de procesos que inicia el cliente o la organización, son los datos del cliente los que obligan a la organización a pensar en la experiencia del cliente. Esto es un claro ejemplo de lo que refleja el proceso de la transformación digital.

Por otra parte, una clara evidencia del deseo de progreso y avance de nuestra región es la existencia de varias ciudades inteligentes o Smart Cities (como se suele implementar) en América Latina, una lista que incluye a grandes metrópolis como: Buenos Aires, Ciudad de México, Santiago de Chile, Montevideo, Medellín y Bogotá en Colombia, y  Río de Janeiro.

Las perspectivas indican que, para los próximos años, en varios países de Centro y Sudamérica, se registrará un crecimiento en cada sector productivo impulsado por ofertas, operaciones y relaciones mejoradas digitalmente.

Según datos proporcionados también por IDC, la inversión a nivel mundial en tecnología y servicios necesarios para que empresas y organizaciones alcancen este cambio alcanzará, en 2023, los u$s2.300 millones. Así, se espera que la manufactura de procesos y la manufactura discreta (automóviles, equipos domésticos industriales o computadoras), además del retail, sean las industrias que más crezcan.
Pero no solamente eso, ya que en un plazo máximo de cinco años, casi el 70% de todo el gasto en TI en la región se destinará a las tecnologías y servicios de la ‘tercera plataforma’ (big data, cómputo en la nube, movilidad y social business), ya que más del 75% de las empresas creará entornos de TI (nativos digitales) para prosperar en la economía digital.

Otro punto clave para llevar a cabo este proceso de transformación es sin lugar a duda el factor humano. Estamos ante un gran reto, en el que las personas son fundamentales. Sin su implicación, la tecnología no sirve de mucho. Para un proceso de transformación digital necesitamos un compromiso personal, apertura al cambio y adaptación a la cultura digital. Y, si no lo conseguimos, nuestro proceso de transformación digital fracasará. Por tanto, queda claro que cuando hablamos de procesos de transformación digital, no nos referimos sólo a la tecnología, sino también a la gestión emocional. Para conseguir el éxito, necesitamos profesionales abiertos al cambio, a probar nuevas fórmulas y metodologías, a innovar.

En conclusión, estamos en momentos de cambios tecnológicos cuyos impactos aún están por verse y que impactarán todos los campos como son: la inteligencia artificial, internet de las cosas y la mayor automatización de las industrias que generarán nuevos roles y patrones de consumo; porque si hay algo claro al leer los principios de la transformación digital, es que el cambio siempre es constante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *