Para 2026, las tendencias agroempresariales refuerzan una vez más la relevancia del sector para la economía brasileña, especialmente en el desempeño de la balanza comercial y el suministro global de alimentos.
El nuevo ciclo estará marcado por un rápido avance en la digitalización, la adopción más madura de la inteligencia artificial y un entorno regulatorio que requerirá una adaptación estratégica.
Entre las transformaciones tecnológicas, los cambios regulatorios y las prácticas orientadas a la sostenibilidad, el agronegocio entra en 2026 con una agenda más compleja y también más orientada hacia la eficiencia y la innovación.
Los sistemas en la nube, los agentes de IA y las soluciones de trazabilidad ganarán terreno, ampliando las capacidades de toma de decisiones de los productores.
En este artículo, presentamos y analizamos las principales tendencias del agronegocio para el próximo año, destacando cómo se conectan con los retos y oportunidades de un sector que sigue creciendo y requiere cada vez más inteligencia estratégica.
¡Sigue leyendo el artículo y que tengas una buena lectura!
Tendencias e innovaciones para la agroindustria en 2026 en Brasil
La agroindustria brasileña sigue siendo uno de los principales motores de la economía nacional y llega a 2026 respaldada por resultados significativos del año anterior. Solo en el primer trimestre de 2025, el PIB agroindustrial creció un 6,49%, impulsado tanto por la agricultura como por la ganadería.
Este avance demuestra la madurez y resiliencia del sector en un entorno cada vez más competitivo.
Ahora, con los desafíos regulatorios, las presiones por la sostenibilidad y las aceleraciones tecnológicas, 2026 se presenta como un año decisivo para consolidar las prácticas digitales y adoptar modelos de gestión más inteligentes.
Tendencias e innovaciones para la agroindustria en 2026 en Latinoamérica
La agroindustria latinoamericana continúa siendo uno de los pilares estratégicos de la economía regional y se proyecta hacia 2026 con un escenario de crecimiento sostenido y transformación profunda. Países como Argentina, México y Colombia consolidaron en 2025 su rol clave en la producción de alimentos, impulsados por la demanda internacional, la modernización de procesos y una mayor adopción tecnológica tanto en agricultura como en ganadería.
Este desempeño refleja la capacidad de adaptación y resiliencia del sector, incluso frente a contextos económicos desafiantes, variabilidad climática y presiones sobre los costos productivos. Al mismo tiempo, la región avanza hacia modelos productivos más eficientes, trazables y alineados con estándares globales.
De cara a 2026, la agroindustria latinoamericana enfrenta un punto de inflexión marcado por nuevos marcos regulatorios, mayores exigencias en sostenibilidad, la necesidad de optimizar la rentabilidad y la aceleración de la transformación digital. En este contexto, la tecnología deja de ser un diferencial para convertirse en un factor clave de competitividad.
A continuación, presentamos las 6 tendencias agroindustriales para 2026, que van desde la expansión del uso de inteligencia artificial hasta el fortalecimiento de la bioenergía y los impactos de la Reforma Fiscal.
1. Cloudificación y sincronización offline para superar los desafíos de conectividad
La conectividad en el sector sigue siendo uno de los principales cuellos de botella en la digitalización agrícola, pero la migración de sistemas a la nube se ha consolidado como una respuesta eficaz.
Las aplicaciones en la nube permiten grabar datos operativos en modo offline, directamente desde máquinas, sensores y dispositivos, sincronizando todo automáticamente en cuanto hay una conexión disponible.
Esta capacidad elimina las barreras históricas que enfrentan los productores en regiones remotas y garantiza una mayor seguridad, disponibilidad e integridad de la información.
Además, la nubificación abre espacio para un mayor uso de la inteligencia artificial, ya que los datos empiezan a circular de forma más estructurada y continua.
En 2026, operar en la nube ya no es una tendencia emergente y se convierte en un requisito estratégico para cualquier productor que quiera aumentar la eficiencia y visibilidad sobre la explotación agrícola.
2. Consolidación de la Inteligencia Artificial Predictiva en el campo
Si en años anteriores la IA se consideraba una promesa, en 2026 se consolidará como una herramienta indispensable para predicciones, decisiones y análisis. Los productores ya utilizan IA predictiva para estimar rendimientos, analizar el uso de insumos, monitorizar la salud de los cultivos y anticipar riesgos climáticos.
La madurez de la tecnología aumenta su accesibilidad y amplía los casos de uso, haciendo que las operaciones sean más precisas y rentables. La IA comienza a actuar como un pilar de la gestión agrícola, reforzando la competitividad y acelerando la transformación digital del sector.
En 2026, el movimiento será de consolidación, con modelos más robustos integrados en los sistemas de producción.

3. Desarrollo de agentes de IA autónomos y semiautónomos
La nueva frontera de la inteligencia artificial en el agronegocio está en los agentes de IA, sistemas capaces de analizar datos, realizar tareas y sugerir acciones de forma autónoma o semi-autónoma.
Estos agentes pueden, por ejemplo:
- analizar los informes de cosecha y recomendar el mejor momento para vender;
- monitorizar la flota y programar automáticamente el mantenimiento predictivo;
- Cruza datos operativos con indicadores de mercado para sugerir ajustes estratégicos.
En la práctica, esto libera a los gestores para tomar decisiones de mayor impacto y reduce los cuellos de botella operativos.
4. Impactos de la reforma fiscal y la necesidad de ERP preparados
La Reforma Fiscal comienza a influir directamente en la planificación de las empresas en 2026, requiriendo profundas adaptaciones en los procesos fiscales y los sistemas de gestión.
La unificación de los impuestos en IBS y CBS hace que el control de crédito sea más complejo y aumenta la necesidad de seguir con precisión los pasos de la cadena de suministro.
Para el agronegocio, un sector ampliamente integrado que depende de múltiples vínculos, esto significa que ERP debe estar completamente preparado para afrontar nuevas normas, cálculos y requisitos legales.
La emisión de facturas, la recaudación de impuestos y el uso correcto de los créditos dependerán de tecnologías actualizadas e integradas.
Las empresas que anticipen esta transición tendrán más seguridad operativa y competitividad a lo largo del año.
5. Sostenibilidad, trazabilidad y gestión medioambiental con apoyo tecnológico
La agenda de sostenibilidad seguirá siendo una prioridad en 2026, impulsada por los consumidores, los mercados internacionales y los acuerdos comerciales. La demanda de cadenas de producción transparentes intensifica la adopción de tecnologías orientadas a la trazabilidad, la gestión de los recursos hídricos y la medición de la huella de carbono.
Las soluciones digitales te permiten seguir el producto desde la plantación hasta la estantería, asegurando el cumplimiento medioambiental, añadiendo valor y abriendo puertas a mercados más exigentes.
El avance de estas tecnologías demuestra que la sostenibilidad y la eficiencia van de la mano en la agroindustria moderna.
6. Fortalecimiento de la bioenergía, con la expansión del etanol de los cereales
El sector de la bioenergía gana aún más fuerza en 2026, especialmente con la expansión de la producción de etanol a partir de cereales como el maíz y la soja. El incentivo de las instituciones públicas y la construcción de nuevas plantas refuerzan este movimiento, creando oportunidades para la diversificación de la matriz energética y añadiendo valor a la producción agrícola.
La tecnología para este modelo de producción ya está madura y disponible, lo que permite una gestión integrada desde la recepción de granos hasta el control industrial y la comercialización del etanol.
Este avance posiciona a Brasil como referencia en bioenergía, fortaleciendo la sostenibilidad y competitividad del sector.

Tendencias agroempresariales en 2025
En 2025, el agronegocio avanzó gracias a la consolidación de tecnologías digitales, prácticas sostenibles y una mayor profesionalización de la gestión. Esta combinación ha preparado a la industria para un 2026 aún más impulsado por la inteligencia y la eficiencia.
A continuación, repasamos las principales tendencias que marcaron el año que está terminando:
- Inteligencia Artificial Predictiva: amplió su presencia en el campo, con análisis más precisos y apoyo para la toma de decisiones estratégicas;
- Cambio climático y biotecnología: la intensificación de eventos meteorológicos adversos ha reforzado la adopción de herramientas de predicción y prácticas agrícolas regenerativas, además del desarrollo de semillas más resistentes;
- ESG y sostenibilidad: aumento de la demanda de trazabilidad, certificaciones y prácticas con bajo impacto medioambiental, siguiendo los requisitos de los mercados internacionales y los consumidores;
- Integración de sistemas: los productores han avanzado en la conexión de herramientas y plataformas, buscando una mayor eficiencia y decisiones basadas en datos;
- IoT, sensores y drones: las tecnologías de agricultura de precisión se han vuelto más accesibles, ampliando la monitorización detallada de cultivos a propiedades de todos los tamaños;
- Mano de obra especializada: la creciente digitalización del sector ha intensificado la necesidad de profesionales capaces de manejar herramientas tecnológicas e interpretar datos.
La tecnología como aliada del agronegocio
TOTVS ofrece a los productores un conjunto de tecnologías integrales e integradas que optimizan todas las etapas de la producción agroindustrial, desde la planificación hasta el envío.
Siguiendo las tendencias emergentes en agronegocios, el sistema TOTVS Agro Bioenergia te permite controlar con precisión los costes operativos, aumentando la rentabilidad y la eficiencia. La solución de TOTVS digitaliza rutinas esenciales, con funcionalidades específicas para la planificación y presupuestación, control de la flota, preparación, siembra, gestión, cosecha, logística e industrialización.
Además, ofrece apoyo para el clima, control de insumos, análisis de calidad y salud vegetal, así como una gestión detallada de costes y consolidación de datos agrícolas e industriales.
TOTVS es una referencia en agroindustria, sirviendo a 47 de las 100 mayores empresas del sector en Brasil y representando más del 60% de la producción nacional. Con operaciones internacionales, sus soluciones se utilizan en países como Argentina, México y Colombia.
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Conclusión
Las tendencias del agronegocio en 2026 apuntan a un sector en evolución, con la tecnología desempeñando un papel central en la optimización de procesos, la sostenibilidad y la adaptación a los nuevos requisitos regulatorios.
El avance de la cloudificación, la inteligencia artificial y los agentes de IA fortalecen la productividad y amplía la visión estratégica de las operaciones, mientras que la expansión de la bioenergía y el mayor rigor en las demandas medioambientales refuerzan el compromiso del sector con la sostenibilidad y la competitividad.
En este escenario de transformaciones, la adopción inteligente de estas tendencias será decisiva para la resiliencia y el crecimiento del agronegocio brasileño, consolidando su posición como motor económico y referencia global.
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